Para vivir la Eucaristía en este tiempo de Pascua nos vendrá muy bien considerar, antes de la Misa, en este tiempo de espera y de oración, lo siguiente: que el mismo Jesús Resucitado, nuestro Pastor Bueno, nos ha convocado aquí. Nosotros no lo vemos, pero creemos en Él y por eso nos reunimos todos los domingos en torno a su mesa; y por eso estamos atentos a su presencia, a su Palabra… En realidad, vale la pena creer en Jesús, vale la pena amar como Jesús nos ha amado, vale la pena confiar en Dios Padre como Jesús confió. Por eso celebramos hoy la Eucaristía: para unirnos más profundamente al Señor y para llenarnos del mismo Espíritu Santo que le movía a Él y le acompañaba en todos los momentos de su vida.
Dispongámonos a la Misa orando, repasando la semana, en silencio, apagando los móviles, ocupando los primeros bancos…
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