
1. ANTE TODO SE DEBE CUIDAR LA PREPARACIÓN ESPIRITUAL (A):
La preparación espiritual del Lector consiste en compenetrarse bien del mensaje que se contiene en el texto que va a proclamar. No se olvide que, en realidad, el Lector es el primer oyente de la Palabra, el primero que, digamos, se la aplica a sí mismo, se abre a su influjo para que haga mella en su vida.
Por eso es bueno que el Lector, tras las repetidas lecturas del texto y tras un rato de oración personal, responda a estas preguntas: "¿Qué me dice Dios en esta lectura? ¿Cómo puedo responder a su Palabra?".
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