89. La liturgia de las horas extiende a los distintos momentos del día la gracia del misterio eucarístico.
La comunidad, unida a Cristo y a la Iglesia, alaba y suplica al Padre, nutre su unión con Él y se mantiene atenta a la voluntad de Dios. La comunidad celebra laudes como oración de la mañana y vísperas como oración de la tarde, y lo hace con la dignidad y el fervor que recomendaba Don Bosco, permaneciendo para los clérigos la obligación contraída en su ordenación...
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