Hace muy pocos días en una celebración, el lector, ya situado ante el ambón para comenzar la lectura, se vuelve hacia el presidente y le pregunta ¿en qué semana del tiempo ordinario estamos?
¡Evidentemente no se había preparado la lectura! ¿Cómo es posible que todavía sucedan estas cosas?

Pues muy interesante, eso de no saber en que día vives.
ResponderEliminarLo interesante está en que si él no sabía en qué semana del tiempo ordinario estaba no podía acertar con la lectura del día. Y con eso demostraba bien a las claras que no había ledído antes la lectura.
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