He logrado la grabación de las lecturas de la Misa, que transmite cada domingo TVE en su programa "El día del Señor". Eso nos permitirá estudiar con detención cada lectura analizando sus aspectos positivos y también los menos buenos. Por ejemplo, en esta primera lectura aconsejo fijar la atención en la velocidad de la lectura, en las pausas, en los nombres de las ciudades, en el modo de proclamar el último párrafo. ¡Es ciertamente una lectura difícil que requiere aplicar todos los recursos! Y la lectora ha trabajado bien. Sin embargo el conjunto transmite prisa: ¡hasta el salmo responsorial parece que se ha "colado" en la grabación! La asamblea escucha con gran atención (a pesar de algunas toses de fondo).
Me gustaría comentarla con vosotros...
La lectura siguientes es más fácil. Con todo, la lectora ha cometido dos fallos ¿Habrá leído antes la lectura al menos 10 veces? Es posible que sean los nervios ante las cámaras de televisión. En esta ocasión la cámara nos ha hecho apreciar el escaso eco de la lectura sobre la asamblea: está muy atenta, en silencio, pero ¿qué siente al escuchar la Palabra?
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